Cítricos

  • Historia

    Aunque pueda parecer que rastrear el origen de los primeros cultivos comerciales de naranjas en Valencia es imposible, este hecho, que se ha demostrado como histórico, está bien documentado por historiadores. Fue en 1781 cuando el padre Monzó, sacerdote, y sus amigos, el boticario Bodí y el escribano Maseres, llevaron a cabo la primera plantación de naranjos en Bassa del Rei, partida de Carcaixent. Antes de esa fecha, los naranjos de los que se tienen noticia cumplían una función meramente decorativa o se plantaban para delimitar terrenos. Rápidamente, y debido al éxito del "experimento" de estos tres amigos, los cultivos de naranjos se extendieron por el litoral valenciano.

    Las circunstancias también ayudaron y a medida que el cultivo de cítricos se iba popularizando, la crisis de otro tipo de cultivos, como las moras o los cereales ayudaron todavía más a su implantación. Las naranjas compitieron directamente durante todo el siglo XIX con los cultivos de uvas, pero precisamente la crisis del vino de final de siglo dejó a los cítricos como el cultivo primordial de la agricultura valenciana. Sería además la época en la que más exportaciones de naranjas se realizaban a otros países europeos, sobre todo Holanda, Francia y Gran Bretaña, exportaciones que se vieron frenadas por el inicio de la I Guerra Mundial. Una vez finalizada la contienda, y superados los problemas que se derivaron de ella, las exportaciones volvieron a remontar alcanzando un máximo histórico en 1930, ayudadas por las mejoras en el transporte. Pero ese auge terminaría pronto, con la llegada de la Guerra Civil española en 1936, seguida por el inicio de la II Guerra Mundial. Durante los años 40, las exportaciones bajaron hasta cifras similares a las del siglo XIX, y la mayor parte de la producción sería destinada a consumo en España. 

    Los años 50 y 60 significaron un aumento en la producción y la exportación de cítricos, sólo frenados por ocasionales rachas de mal tiempo. Sin embargo, en 1968, una plaga, a la que se le dio el apropiado nombre de "tristeza", afectó a más de un millón de naranjos, lo que supuso una grave crisis en el sector. Los años 70 vieron un cambio en las variedades de cítricos más populares entre agricultores y consumidores. Así, las naranjas cedieron terreno a los cultivos de las distintas variedades de mandarinas (mandarinas, satsumas, clementinas), llegando a suponer más del 40% de la cosecha a principios de los ochenta. Tras años de lucha, se consiguió la entrada de España en la Comunidad Europea, lo que significó una mayor estabilidad en las exportaciones al resto de países europeos. 


    Desde finales del siglo XX, el reto es otro, centrado en el mercado nacional. Por un lado, la descompensación entre el precio de origen y el de venta al público en los mercados, unido a un importante cambio de hábitos en los consumidores, que favorece la calidad y están concienciados con métodos de cultivo ecológicos y sostenibles, todo ello enmarcado en el desarrollo de las nuevas tecnologías, han contribuido a un nuevo modelo en la distribución de naranjas de valencia: el agricultor ofrece, a través de internet, la posibilidad de comprar directamente las naranjas, recién cogidas del árbol, que el consumidor puede disfrutar en tan sólo 24 horas.

    Las variedades cultivadas por S.A.T. Muceval son las siguientes:


    Variedades de naranjas: Valencia-Late, Salustiana, Lane Late y Nave Late.

    Variedades de mandarinas: Clemenules, Esbal, Clemenvilla y Arufatina.